6º Excursión a la Expo

 

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¡Qué bien! El ocho de octubre ya hemos realizado nuestra primera excursión. Hemos sido invitados por el Comisionado para la Conmemoración del Décimo Aniversario de la "Expo 92" que ha organizado un programa para los escolares.

 

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¿Que cómo lo hemos pasado? Pues estupendamente, con risas y buenos momentos. Especialmente, gracias a los monitores que nos acompañaron: Fali y Roberto, que eran divertidos y "buena gente". Ellos fueron los encargados de explicarnos los lugares que visitamos y como se adaptaron a nosotros, aprendimos un mogollón de cosas.
Como queremos compartirlas con más gente, vamos a contar las que nos han resultado más interesantes.
En primer lugar fuimos a la Plaza de España, donde nos dijeron cómo , cuándo y para qué se realizó. Nos hicieron fijarnos en los materiales empleados en su construcción: ladrillo, mármol, hierro, madera de pino, cerámica, etc. Precisamente en una pieza de cerámica pone el año en que se terminó, 1921. El arquitecto fue Aníbal González, quien tenía proyectado en el centro un gran espacio para actos deportivos. Pero, cuando a él le retiraron, el nuevo arquitecto puso la hermosa fuente central de mármol blanco y rojo que existe en la actualidad. Por cierto, aquí vimos a unos señores grabando un anuncio, ¡estaba chuli!.
De nuevo en el autobús, para hacer un recorrido por la Avenida de la Palmera y mirando para un lado y para otro fuimos viendo los edificios que fueron pabellones de la "Expo del 29". Llegamos hasta el puerto, donde están las naves que fueron los almacenes de esta Expo. Pasamos por Heliópolis, con sus casas hechas para este acontecimiento. Entonces se produjo un enorme, enorme alboroto en el autobús, no podía ser menos, estábamos pasando por el campo del Betis. Unos a favor y otros en contra , pero todos a chillar.
El estómago ya nos estaba diciendo que le echáramos un poquito de cuenta, así es que cuando llegamos a Puerta Triana nos faltó tiempo para abrir las bolsas y darle un buen mordisco al bocata. No nos podemos entretener mucho, tenemos que entrar en el pabellón de la Navegación a las 12h
En este pabellón vimos proyecciones variadas sobre los descubrimientos, que estaban explicadas con una voz envolvente que simulaba que era el mar. En una de las salas, se descorrió una cortina, dejando ante nuestra vista el interior de un galeón que se iba iluminando por partes mientras daban las explicaciones. También nos enseñaron unas magníficas maquetas de barcos y de un puerto. Ya al final, caminamos sobre unos cristales (daba un poco de mareo) debajo de los cuales había unas manos hechas con guantes rellenos, Pertenecían a una exposición de escultura moderna que habían puesto allí.
Y a continuación resultó que nos convertimos en "cartujos", es decir, monjes del Monasterio de La Cartuja. ¡Qué buen paseíto por la huerta con su estanque repleto de ranitas! Aquí despertaron nuestra admiración las enredaderas repletas de flores, los grandes y vistosos pomelos y un enorme hongo en el tronco de un árbol. Dentro del convento y guardando el silencio propio de los monjes, descubrimos sus claustros y la tumba de la familia Pilatos tan llena de decoración.
¡Qué pedazo de chimeneas! Sentados con ellas al frente, Fali nos explicó que eran hornos de la fábrica de cerámica y que había cinco porque, como se calentaban mucho, tenían que usar uno diferente cada día de la semana. Los sábados y los domingos pintaban las piezas.
En una de las salas de exposiciones había fotografías con los personajes que vinieron a la "Expo" y en la otra cuadros de pintura moderna muy atractivos.
Ya un poco cansaditos ( había quien se iba sentando por los escalones), oímos con alivio la voz de ¡ Nos vamos a comer!
Según nos íbamos acercando se escuchaba la algarabía de los niños que ya estaban en el Palenque. Mientras fuimos entrando, nos dieron la bolsa de la comida y cogimos los asientos como si nos hubieran echado pegamento. Allí había dos animadores (un él y una ella) preguntando y animando a que cantásemos, pero nosotros sin echar cuenta de nada, sólo a nuestra comida, que por cierto era buena y apropiada. Pero, cuando terminamos, nos oyeron bien oído. Coreamos nuestro lema y palmeamos de lo lindo. Se enteraron de sobra de que éramos del Jorge Juan.
Con las fuerzas repuestas e impacientes por ir a ver los cines del Pabellón de España, no parábamos quietos.
"Dejen salir antes de entrar", las salas de los cines se vaciaban y llenaban continuamente. Todos a coger el sitio que nos parecía mejor. Las tres proyecciones fueron interesantes, bonitas, entretenidas, etc., es decir, disfrutamos un montón.
Satisfechos del buen día que habíamos pasado nos despedimos de Fátima y de Pepa diciendo: ¿Cuál va a ser la próxima excursión?.

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